Es curioso cómo la arqueología de Alconétar tiene dos connotaciones con la ciudad París: la primera es, como ya está indicado, la presencia de los objetos hallados en los dólmenes de Garrote en la Exposición Universal de París. La segunda, el hecho de que fuera precisamente Eiffel el autor del magnífico puente de Hierro, al que sustituyó el que, en su construcción, dio origen al hallazgo de la "espada de Alconétar". Hoy, ni el puente de Eiffel ni su sucesor perduran, ya que este último, junto al otro que facilitaba el acceso por carretera, yace bajo las aguas. De este modo Alconétar -"segundo puente" o "puentecillo" en árabe- es la historia de los puentes; puentes que nacen, se destruyen o se sumergen; puentes de los romanos, de los árabes, del comienzo del ferrocarril, del que inaugurara Alfonso XIII hasta la incesante sucesión de puentes del embalse sobre el Tajo, el Almonte y el arroyo de Villoluengo.